sábado, 29 de agosto de 2009
PONER COSAS A LAS NOMBRES | 06
Llamar a las cosas "por su nombre" es renunciar al nombre que les "correspondiera" para que las cosas sean solamente lo que el nombre señala. Poner cosas a los nombres es una provocación: las cosas se convierten en cómplices de nuestra resistencia y dejan de estar al servicio del "dueño/gestor de las palabras" (el pensamiento único).
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